Bienvenida al hogar para yazidíes.

mayo 20, 2022 • Iraq

El proyecto de empoderamiento yazidí en el norte de Irak está dando a las familias un lugar permanente para vivir, trabajar y estudiar.

Proyectos al norte de Irak
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Hoy en Irak, miles de familias yazidíes viven en tiendas viejas y pequeñas. Los refugios son susceptibles al deterioro, al abandono y al fuego, pues están todas amontonados en campamentos que solo se concibieron como viviendas temporales. Solo han pasado ocho años desde que ISIS forzó a que los yazidíes dejaran sus tierras en Sinjar con amenaza de muerte. Después de días sin comida y agua en la montaña mientras huían, los campamentos fueron un lugar de refugio con distribución regular de comida. Hoy, sin embargo, la cañería y los sistemas de agua apenas pueden mantener a la concentrada masa de seres humanos.

Miembros de la familia de Dakhil agradecen su nueva casa.

Desde 2014, Samaritan’s Purse ha estado sirviendo activamente a los yazidíes en estos campamentos, pero en marzo 2022, dimos un paso más y les dimos la bienvenida a sus nuevas casas. El proyecto de empoderamiento empezó en el norte de Irak en la primavera para dar a 75 familias yazidíes casas permanentes.

Mark Dagher, el director adjunto del programa de empoderamiento, dijo de las casas: “Son cálidas, secas y espaciosas”.

Cada una tiene una sala, una recámara, una cocina y un baño completo con sistema de calefacción y enfriamiento. Afuera, cada familia tiene espacio adicional en el patio y otra parte de concreto que puede funcionar como un estacionamiento.

“Se trata de devolver a los yazidíes su dignidad. Han sido descuidados durante miles de años hasta ahora”, dijo la directora del programa Sipan Yazdeen, al referirse a este pueblo que ha sufrido durante muchas generaciones, incluyendo la última campaña de genocidio de ISIS. “Creo que todos los yazidíes necesitan amor”.

“La vida mejorará”

Las familias participando en el proyecto están experimentado el amor por medio de casas con paredes permanentes y una forma de subsistir. Además de sus hogares, cada familia recibe dos invernaderos, de entre 40 y 48 metros de largo para producir comida para ellos mismos y para venta.

“Me emociona que por primera vez la mayoría de estas familias podrán trabajar con sus manos y plantar diferentes productos para proveer para las colegiaturas de sus hijos y comprar comida por primera vez después de varios años”, dijo Matthew Nowery, el director del país de Irak para Samaritan’s Purse.

Dakhil*, por ejemplo, no pudo estar más agradecido por esta oportunidad para su familia de seis.

“Ahora me siento muy cómodo y creo que la vida mejorará”, dijo.

Dakhil pone fertilizante en su invernadero.

Dakhil aprecia trabajar tan cerca, con los invernaderos a una corta distancia de su hogar. Le gusta plantar las semillas de pepinos y tomates, pero dice que verá cómo se venden en el mercado para ver qué otra planta podría traer más guanacias. Aun así, agradece lo rápido que puede hacer crecer comida en el invernadero y no tener que esperar al verano”.

También es una bendición para su familia dejar la carpa. “Es bueno tener mi propio hogar y tener agua y electricidad todo el tiempo”, dijo Dakhil. “Es asombroso. Podemos enfocarnos en nuestro trabajo y en lo que está disponible para nosotros”.

Además de estas oportunidades, el sentido de comunidad del proyecto anima sus almas. “Es mejor que los campamentos”, dijo Dakhil. “Esas familias van y vienen, pero aquí somos una familia”.

Una oportunidad de aprender

En el lugar se ofrecen clases suplementarias en el centro del proyecto donde los residentes y miembros de otras comunidades circundantes pueden estudiar inglés, computación, alfabetismo curdo y costura, o simplemente tener un lugar estructurado donde los niños pueden jugar en espacios amigables. Actualmente asisten unos 200 estudiantes.

Sheren (segunda de la derecha) se goza en escuchar una historia bíblica en este lugar para niños.

Sheren*, 12, vive en el proyecto yazidí y participa regularmente en los espacios para niños. Disfruta las diferentes estaciones de juego, donde oye historias bíblicas y, sobre todo, interactúa con la maestra.

“Estoy muy feliz en mi nueva casa”, dijo. “Mi familia está feliz aquí. Ojalá hubiéramos llegado antes”.

Zery*, 14, vive en la ciudad y vienen al centro comunitario yazidí a clases de inglés.

“Quiero aprender inglés para poder hablar con extranjeros”, dijo. “Me gusta aprender el abecedario, los números y el vocabulario para el futuro”.

Su sueño de ser un médico para ayudar a pacientes, motiva a Zery de manera especial en sus estudios.

"Mi familia está feliz aquí. Ojalá hubiéramos llegado antes”.

Khalil enseña computación a Salim (segundo de la izquierda) y a otros entusiastas estudiantes.

Salim*, 22, se graduó recientemente de la universidad en contaduría, pero comenzó a venir a las clases del centro comunitario porque no sabía cómo usar una computadora. Su maestro, Khalil* se alegra de tenerlo entre sus estudiantes en sus clases básicas de computación y tecnología informativa. Los enseña a encender una computadora, cómo buscar empleo en línea y a usar programas estándares.

“Quiero agradecer a Samaritna’s Purse por construir este maravilloso proyecto, por construir las casas y los invernaderos y las clases para mejorar nuestras habilidades”, dijo Khalil.

Estableciendo un sentido de normalidad

Han pasado muchos años para que el proyecto de empoderamiento yazidí sea lo que es hoy. Primero estuvo el problema de encontrar tierra adecuada. Luego, durante tres años, un equipo trabajó para conseguir los permisos requeridos para construir.

Los niños disfrutan momentos divertidos en la cancha de fútbol a la orilla de la nueva comunidad.

Cada vez, cuando parecía que no había manera de avanzar, Dios ayudaba con el proyecto.

“Podía ver la mano de Dios cuando buscábamos los permisos”, dijo Sipan. “Este versículo rondaba mi mente: 'El Señor mismo marchará al frente de ti y estará contigo; nunca te dejará ni te abandonará. No temas ni te desanimes'." (Deuteronomio 31:8).

Cuando finalmente se aprobaron todos los papeles, empezó el proceso de construcción que tardó justo un año. La insistencia del equipo dio resultados.

“Uno de nuestros deseos para este proyecto es establecer la normalidad y una vida estable para ellos”, dijo Matthew Nowery. “Este es un proyecto a largo plazo donde esperamos estar muchos años. Esperamos que la estabilidad forme un ambiente donde puedan tener sanidad y procesar los traumas que han vivido”.

Sipan lo resumió así: “Quiero que este proyecto sea una fuente para compartir el amor de Dios con los yazidíes, al mostrarles que son valiosos y amados”.

Mark Dagher disfruta una caminata con algunos jóvenes residentes del proyecto.

*Nombre cambiado por seguridad

APOYO
Northern Iraq
Proyectos al norte de Irak Samaritan's Purse continua ayudando a atender las necesidades físicas y espirituales de las personas desplazadas por ISIS. Entre nuestros proyectos, ofrecemos una variedad de formas de programas para sustento para asistir a las personas Yazidi y hemos creado espacios para los menores, para que niños y niñas puedan aprender y crecer bien mientras viven en los campamentos. Estamos facilitando también el regreso de las familias cristianas a sus hogares e iglesias en las llanuras del Nínive. Ellos necesitan de nuestra ayuda para reparar los daños de sus casa y reemplazar puertas, ventanas, accesorios y pintar sobre la propaganda de los grafitis de ISIS, reclamando sus pueblos en el nombre de Jesús.

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