A tres hermanos de Bolivia les realizaron intervenciones quirúrgicas para reparar su problema congénito del corazón con una semana de diferencia entre sí.
Fue la peor pesadilla para sus padres.
Tatiana y Beymar tenían tres hijos con defectos cardíacos congénitos, y vivieron al límite durante años, con la preocupación de que la vida de sus hijos se interrumpiera en cualquier momento.
El orificio del corazón de Edriel fue descubierto durante una revisión médica a la edad de 2 años. Desde luego, sus padres se asustaron, pero los médicos les aseguraron que el orificio podría cerrarse con el tiempo.
Tres años después, a su segundo hijo, Samuel, le detectaron un defecto similar, también a la edad de 2 años. El estudio reveló un orificio aún más grande en el corazón del segundo niño.
Luego de esto, y tras un examen de control que no mostró mejoría alguna en el corazón de Edriel, consultaron a un especialista. Resultó que ambos niños necesitaban una cirugía, pero la pareja boliviana no sabía cómo podrían pagar las operaciones. Ni siquiera podían costear los estudios normales que les aconsejaban sus doctores.
Cuando su tercer hijo, Benjamín, nació con una cardiopatía similar, quedaron destrozados. No podían pagar lo necesario para salvar la vida de sus hijos.
Nunca parecían estar enfermos
No se veían enfermos, recordó Tatiana, y podían correr y jugar a un ritmo que parecía normal. Pero, a pesar de las apariencias, el riesgo de una insuficiencia cardíaca repentina cobraba importancia a medida que pasaban los días, como una nube de ansiedad para la pareja boliviana.
Pero las historias que podrían haber acabado con sus propios corazones terminaron siendo oportunidades para que Dios mostrara Su misericordia y Su fidelidad a través de Children’s Heart Project.
A través de este proyecto de Samaritan’s Purse, facilitamos la detección para identificar a los niños que necesitan una cirugía cardíaca que les salvará la vida, y coordinamos los preparativos sin costo alguno para las familias que viven en lugares con escaso acceso a operaciones cardíacas pediátricas.
Cuando su especialista les mencionó a Samaritan’s Purse, se enteraron de que estaríamos realizando estudios de detección una semana más tarde en su ciudad. La Clínica Mayo, uno de los hospitales con los que Samaritan’s Purse se asocia para realizar estos procedimientos cardíacos para niños, accedió a aceptar su caso.
Las intervenciones de los tres hermanos se realizarían dentro de la misma semana para permitir que los niños se apoyaran mutuamente durante esta experiencia compartida.
“Estaba triste porque los tres estábamos enfermos, y me di cuenta de lo preocupados que estaban nuestros padres”, dijo Edriel, el hijo mayor de la pareja. “Me sentí más fuerte y acompañado porque mis hermanos estaban conmigo”.
Bendecidos tres veces
Cuando los tres niños viajaron a Estados Unidos para su operación, en la primavera pasada, una familia de la iglesia anfitriona local abrió las puertas de su hogar y les brindó el transporte para las consultas médicas. Los miembros de la iglesia anfitriona y las intérpretes de nuestro programa se sumaron para acompañarlos a paseos organizados por la zona y les brindaron a Tatiana y a Beymar una comunidad de apoyo durante las intervenciones y la recuperación posterior.
Cuando llegó la semana de las cirugías, la familia estaba nerviosa pero también agradecida porque todas serían con pocos días de diferencia una de otra, del menor al mayor, antes de que comenzaran los muchos días de su recuperación.
Mientras se recuperaban juntos, también compartían la emoción de que pronto podrían volver a practicar deportes cuando regresaran a casa. Tatiana y Beymar estaban llenos de alegría porque podrían animarlos sin reservas ni el temor que habían tenido en el pasado.
“Estaba contento porque sabía que me iba a recuperar y que podría correr más rápido después”, contó Samuel. “Antes, no podía correr mucho porque sentía que se me iba a detener el corazón; tenía que parar y descansar. Ahora, creo que puedo correr más rápido y por más tiempo”.





