Un doctor y su familia siguen el llamado de Cristo para servir en Kenia

agosto 11, 2022 • Kenya

El cirujano pediatra, doctor John Fitzwater, al lado de su esposa e hijos, sirve como voluntarios de corto plazo en el hospital Tenwek por medio de World Medical Mission.

El pequeño niño se estaba muriendo. Confinado a su cama de hospital y batallando una enfermedad terminal, no había nada que alguien pudiera hacer para salvarlo. Como cirujano pediatra, el doctor John Fitzwater sacaba el historial médico cada noche y cada línea era un golpe, más difícil de leer y aún más de aceptar. Cuando se dio cuenta de la realidad, lo único que pudo hacer fue orar por el niño y su familia.

Un paciente del hospital Tewek recibe cuidados del Dr. Fitzwater

A la siguiente mañana, el doctor Fitzwater revisó el historial médico otra vez, y encontró una nota que no había visto la noche anterior. Provenía del capellán del hospital que decía que el niño había aceptado a Jesús como su Señor y Salvador después de la visita del doctor la noche previa. El gozo inundó el corazón del doctor Fitzwater, sabiendo que, sin importar la situación física del niño, tenía vida eterna.

“Lo miré y le dije: ‘Ahora eres mi hermano’”, recuerda John con lágrimas en los ojos. “La sonrisa en su rostro me dijo que genuinamente seguía a Cristo, y por eso hacemos lo que hacemos. No necesariamente se trata de medicina, sino de que otras personas se vuelvan miembros del reino y seguidores de Cristo”.

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Una semilla plantada

Ese pequeño niño fue solo uno de muchos pacientes que John ha visto en sus 17 años de viajes de corto plazo con World Medical Mission.

El Dr. Fitzwater (derecha) dialoga con el Dr. David Holmes (centro), otro voluntario de corto plazo con World Medical Mission, y un residente de Kenia.

Su pasión por ministrar en el extranjero, a hospitales con poco personal y equipo limitado, inició por un viaje evangelístico con un coro que hizo durante la preparatoria a Nairobi, la capital de Kenia.

“Dios puso una semilla en mi corazón en ese viaje que se rehusó a desaparecer”, dijo John. “Durante la universidad, seguí pensando que quería volver al este de África y a Kenia y cuando volvimos en 2005, solo se cimentó nuestro amor por esta gente y este hospital”.

John y su esposa, Krista, nombraron a ese primer viaje al hospital Tenwek en 2005 como “su primer paso de obediencia”. Ahora, años después, John regresa con regularidad al hospital a través de World Medical Mission para cumplir con uno de los llamados de Dios a su vida.

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En Tewek, sus días constan de ir de cama en cama en el pabellón pediátrico, revisando a niños y niñas que sufren enfermedad. También realiza un amplio espectro de operaciones necesarias y urgentes, desde cirugía neonatal en niños que pesan tan solo medio kilo a cirugías en chicos de 18 años.

El Dr. Fitzwater y sus colegas atiendan a un paciente en cuidados neonatales.

“La flexibilidad que necesitas aquí para trabajar me ha hecho un mejor cirujano”, dijo John.

Las opciones médicas son limitadas en el pequeño pueblo rural de Bomet, donde está el hospital Tenwek. No hay duda de que la experiencia de John salva vidas. Pero, como cristiano que sirve con World Medical Mission, trata más que las heridas físicas de sus pacientes. También da cuidado espiritual a sus corazones.

“Creo que es realmente muy importante que los que van al extranjero tenga un porqué”, dijo John. “Como cristianos tenemos un profundo porqué, que es el que Jesucristo murió por nuestros pecados, y por eso somos llamados, motivados y deseamos mostrar Su amor y Su gloria a otros por medio del servicio”.

“Dedos Tenwek”

Aunque en 2005 solo eran John y su esposa Krista, su familia se ha expandido para llenar más asientos en el avión que viaja al extranjero. Ahora tienen cinco hijas, de 3 a 15 años, que viajan con ellos cada vez que van.

El Dr. Fitzwater y familia disfrutan servir juntos en el hospital Tenwek.

Mientras su padre se lava para realizar cirugías o empezar sus rondas, las niñas empiezan con escuela en casa. También disfrutan tomar el té con los ayudantes del hospital con quienes tienen una buena relación por tantas visitas. En las tardes, salen a caminar antes de las lluvias vespertinas o sirven en el hospital de otras maneras. Junto con su mamá, ayudan construyendo casas de lodo o visitan un orfanato o enseñan a las mujeres a coser.

AnneMarie, 15, viajó por primera vez a Tenwek a los 17 meses de nacida. Para ella, Kenia es su segundo hogar, un lugar donde puede escapar de las prisas en Estados Unidos y encontrar tiempo de descanso mientras pasa tiempo con su familia y sus amigos kenianos que ha hecho durante los años.

“Me encanta aquí”, dice AnneMarie. “Nos hemos mudado varias veces así que Kenia es mi lugar más constante. Es lindo volver a un lugar donde conoces y amas a mucha gente y puedes servir a la comunidad”.

Las niñas pasan mucho tiempo en los jardines de la casa de huéspedes, leyendo libros, jugando con otros niños y buscando nuevos insectos y reptiles que no hay en su hogar en Estados Unidos. Su descubrimiento favorito son los camaleones. Los nombran y los colocan sobre sus hombros para que todos vean.

“Son más felices aquí”, dice Krista sobre sus hijas mientras sonríe. “Juegan todo el tiempo. Solemos decir antes de volver a casa que debemos lavar sus pies porque tienen lo que llamamos ‘dedos Tenwek’. Sus pies están tan marrones por correr descalzas todo el tiempo, divirtiéndose en la lluvia y el lodo. Así se supone los niños se deben divertir”.

Un compromiso largo de corto plazo

Aunque existen muchos desafíos para traer cinco niñas al extranjero por unas semanas o meses, los Fitzwaters han aprendido a abrazarlos más que a evitarlos. John y Krista confían que su tiempo juntos en Kenia favorecerán a sus hijas en el futuro pues ven a sus padres obedecer el llamado que Dios ha puesto en sus vidas.

El Dr. Fitzwater revisa las notas de un paciente con los residentes y el personal del hospital.

Las misiones son una prioridad de la familia y “esperamos que sea un ejemplo para nuestras niñas”, dice Krista. “Esperamos que vean… que solo somos obedientes y seguimos al Señor”.

Los Fitzwaters continúan siguiendo al Señor en Tenwek por todo el tiempo que Dios los llame aquí. Después de varios años de viajes, han establecido raíces fuertes en la comunidad y tienen amistades de toda la vida que se nutren con cada visita. Ya sea mediante la práctica médica de John o el trabajo de Krista y de las niñas en la comunidad, siempre hay muchas oportunidades de ministerio esperándolos.

“Hemos visto un gran beneficio en un compromiso a largo plazo por medio de viajes de corto plazo”, dijo John. “Durante estos viajes de corto plazo en un tiempo largo podemos realmente conectar con la gente local. Ven que estamos comprometidos con quienes ellos son”.

John dice que estos viajes de corto plazo han tenido un gran efecto en él también.

“Lo principal que estos viajes hacen por mí, y creo que es algo que necesitamos con frecuencia en la práctica médica, es que me siguen haciendo humilde al reconocer que Dios está en control”, dijo. “Él es soberano sobre lo que hace y es soberano sobre la gente. A veces como doctores pensamos que tenemos el control, y estos viajes nos recuerdan que no es así. Y ese punto de dependencia en el Señor es donde quiero permanecer el resto de mi vida”.

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World Medical Mission World Medical Mission fue establecido en 1977 para asistir a cirujanos generales que deseaban ir de voluntarios en viajes misioneros a corto plazo. Hoy en día, cientos de doctores cristianos voluntarios, así como dentistas y otros profesionales médicos, trabajan en hospitales y clínicas misioneras alrededor del mundo. También enviamos personal del Departamento de biomedicina y de bodegas, quienes proveen los equipos y suministros de suma necesidad para estas instituciones médicas.

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