Una pareja da gracias por un nuevo hogar entregado por Samaritan’s Purse y celebra la provisión de Dios, mientras las comunidades continúan reconstruyendo después del huracán Helene.
Las montañas de Carolina del Norte todavía tienen las huellas que dejó el huracán Helene, más de un año después. Los bosques desnudos del invierno hacen más visibles las cicatrices. Árboles caídos, laderas de montañas llenas de cráteres, y casas destrozadas o todavía enterradas bajo las correntadas de escombros y las inundaciones de octubre de 2024.

Scott y Meta parados afuera de su hogar nuevo, agradecidos por el nuevo comienzo después de que el huracán Helene destruyó todo lo que habían planeado para su jubilación.
Fue cuando Scott y Meta perdieron su casa en un abrir y cerrar de ojos, por causa de un deslizamiento de tierra. Había sido el plan que tenían para su jubilación. Tenían previsto pasar el resto de su vida allí y, entonces, todo desapareció en un instante.
Y el deslizamiento no solo destruyó su casa. También dejó la propiedad inservible para cualquier posibilidad de reconstrucción. No obstante, tras meses de búsqueda, Scott y Meta pudieron encontrar una nueva propiedad y Samaritan’s Purse comenzó a ayudarlos a reconstruir.

Los restos de la antigua casa de Scott y Meta todavía se encuentran en el bosque, un descarnado recordatorio del deslizamiento de tierra que se llevó todo en un instante.
“Dios abrió un camino donde nosotros no veíamos el camino”, dijo Luther Harrison, vicepresidente de U.S. Rebuild de Samaritan’s Purse. “Ahora, aquí estamos hoy, entre Acción de Gracias y Navidad, con sus amigos y sus familiares, celebrando un nuevo hogar. No hay un momento mejor para dedicar un hogar”.
Aferrarse a la fe cuando todo parece perdido
Cuando Scott y Meta recibieron las llaves de su casa, un miembro del personal de Samaritan’s Purse destacó de qué forma sirven las llaves como un recordatorio de la provisión de Dios. Las aristas representan los picos y los valles por los que caminamos a lo largo de la vida. El lado plano representa a Jesús, el cimiento invariable de nuestra vida.

Familiares, amigos, voluntarios y empleados celebran el nuevo hogar de la pareja, y dan gracias a Dios por Su provisión.
Scott y Meta compartieron cómo Dios fortaleció su fe y les dio ánimo, recordándoles por medio de Proverbios que ni siquiera nuestros mejores planes pueden competir con los que el Señor tiene reservados: “El corazón del hombre traza su rumbo, pero sus pasos los dirige el SEÑOR” (Proverbios 16:9).
Mientras la pareja acompañaba a sus familiares y amigos en un recorrido por su nuevo hogar, alabaron a Dios por cómo Él ha provisto para ellos durante el último año.

Los primeros sonidos que llenan el hogar son las risas y la comunión celebrando la fidelidad de Dios.
“Cuando piensas que perdiste todo por lo cual trabajaste durante años, todo lo que desapareció de un plumazo y, ahora, todo fue restituido, es abrumador”, dijo Meta. Scott agregó: “Ten esperanza siempre. Ten fe siempre. Nosotros seguimos teniendo fe porque era lo único que teníamos”.
Construimos una Navidad para recordar
Los voluntarios de reconstrucción, provenientes de todo el país, trabajaron incansablemente durante meses en la región —hasta en días feriados, con desafíos logísticos y demoras climáticas— para la oportunidad de recibir en su hogar a residentes como Scott y Meta, justo a tiempo para la Navidad. Solamente para su casa, más de 100 voluntarios dedicaron su tiempo y su trabajo para servir por amor con el objetivo de terminar la casa de la pareja.

Un álbum de fotos recopiladas por el equipo muestra algunos de la gran cantidad de voluntarios que ayudaron a construir la casa.
Luther Harrison dice que este es el ingrediente secreto de Samaritan’s Purse.
“Esta casa les durará por muchos años, mientras estén en esta tierra”, dijo él. “Está edificada sobre una piedra angular que sostendrá este cimiento, y ese cimiento es Jesucristo. Entonces, este año les damos un regalo, pero presten atención al regalo que Cristo nos dio. Él vino a este mundo y pagó un precio por nosotros. Es un regalo gratuito, así como esta casa es un regalo gratuito para esta familia”.

El vicepresidente de Samaritan’s Purse U.S. Rebuild, Luther Harrison, Saluda a Scott y a Meta mientras sus amigos y los voluntarios se reúnen para celebrar lo que Dios ha reconstruido tras las pérdidas.
Por más de un año, Scott y Meta pasaron con el auto frente a lo que quedaba del hogar que perdieron, todavía aplastado en el bosque donde Helene lo dejó. Era un recordatorio constante de todo lo que habían perdido. Ahora, sin embargo, agradecen a Dios por la esperanza que había al final de esa historia. Mientras celebran por el techo nuevo que tienen sobre su cabeza, también dan gracias a Dios por el hogar eterno con Él. Ningún regalo navideño —ni siquiera una casa nueva— puede compararse con el regalo supremo de su Salvador.
“Recordar todo el proceso y todo lo que Dios puso en marcha para que esto sucediera. Verdaderamente, es un milagro”, dijo Meta. “Es la mejor Navidad de nuestra vida. Somos bendecidos”.

Durante la dedicación de su hogar, este es levantado en oración por el equipo y sus seres queridos.




