Una voluntaria camboyana de Operation Christmas Child comparte cómo el Señor le dio un corazón para servir en el ministerio entre los niños de su país.
Cuando Sovann* era una niña, en su vida no había más que desesperanza. Se prometió a sí misma que, cuando creciera, sería una persona que escucharía a los menores y sería una mentora. Esa pasión y esa promesa la han llevado adonde está en la actualidad, como coordinadora de equipo de Operation Christmas Child en Camboya.
“La razón por la que quise involucrarme con Operation Christmas Child es que tengo esta carga por los niños”, dijo Sovann. Desde el año 2000, más de 1 600 000 niños de su país recibieron las cajas llenas de regalos de Operation Christmas Child y tuvieron la oportunidad de escuchar las Buenas Nuevas de Jesucristo.

Más de 1 600 000 niños de Camboya han escuchado las Buenas Nuevas del amor de Dios cuando recibieron una caja de regalos de Operation Christmas Child.
“No solo reciben la caja de regalos, sino que además reciben amor. Pueden palpar el amor. Pueden sentir quién es Jesús”, dijo Sovann.
A los niños que ella sirve se les ha enseñado desde que nacieron que tienen que honrar y adorar otras cosas que no son Jesús. Al principio, suelen ser escépticos acerca de los cristianos, pero ella dice que, con el tiempo, llegan a darse cuenta de que este equipo no finge su interés y su compasión.
“En la Biblia, Cristo dijo que nos amáramos unos a otros como a nosotros mismos. Así que los amamos. Estamos aquí para compartir el amor. Venimos para compartir a Cristo. Nosotros representamos a Cristo”, dijo Sovann. “Ellos escuchan la historia de Cristo y anhelan saber más de Él”.
Superamos las objeciones culturales al cristianismo
Su corazón se llena de gozo cuando contempla que los niños y las niñas que recibieron cajas de regalos llegan a graduarse del curso de discipulado La Gran Aventura , con una Biblia nueva en sus manos. Dotados de las 12 lecciones bíblicas interactivas que enseñan a seguir a Cristo y a compartirlo con otras personas, la experiencia de ellos es muy distinta a la de su propia niñez.

Cuando completan el curso de 12 lecciones, los graduados de La Gran Aventura reciben un certificado y también una Biblia, que a menudo es la primera que alguien de su familia ha tenido.
“En mi infancia, había un rumor que decía que, si crees en Cristo, tienes que odiar a tus padres. Yo realmente odiaba al cristianismo y dije que, si algún día llegaba a ser primera ministra, eliminaría al cristianismo de mi país”, contó Sovann.
Pero Dios transformó totalmente su perspectiva hace 24 años, cuando Él la llevó a trabajar en una biblioteca cristiana donde ya no pudo escapar de Su amor.
“Cristo se encontró personalmente conmigo y cambió mi vida, porque era una jovencita sin esperanza y llena de miedo”, dijo Sovann. “Vengo a compartir mi vida desastrosa y ser Su mensaje para los niños pequeños. Quizás no pueda cambiar a todo Camboya, pero le he dicho al Señor: ‘¿Puedo ser la que siembre tu semilla en la vida de las personas? Luego, ellas podrán llevar Tu semilla a otras personas’”.
Muchos de estos niños tienen historias similares a la de ella: crecen en hogares donde les enseñan que, si siguen a Cristo, serán rechazados por sus familias. Como Sovann comprende de una manera que otros no suelen entender, descubre que sus alumnos se desahogan fácilmente con ella.

Niñas camboyanas graduadas de La Gran Aventura celebran su oportunidad de aprender cómo seguir a Cristo y compartirlo con otros.
“Mi historia se convirtió en una motivación para ellos, que los inspira y los ayuda, y yo los animo a ver cómo Dios usó este caos para que fuera Su mensaje”, dijo Sovann. “Oro con ellos, y los llevo conmigo. Ahora han crecido, y así también ha crecido la semilla que fue sembrada en ellos. Y ahora veo que esos niños con los que compartí se han convertido en líderes que comparten a Cristo”.
Animar a una nueva generación para que permanezca en la fe
Ella sabe que esta no es una batalla por una vida, sino por muchas generaciones. Cuando estos niños toman una decisión por Cristo, sus familias son transformadas para siempre.
“Ver a los acercarse a Cristo; ellos son la esperanza de Camboya. Son la esperanza de la iglesia”, dijo Sovann.

Más de 100 000 niños y niñas camboyanos se han graduado del curso de discipulado de Samaritan’s Purse para quienes reciben la caja de regalos, La Gran Aventura.
Sovann recuerda bien cómo la vida de una alumna en particular fue transformada por las lecciones bíblicas de La Gran Aventura. “Ahora ella es libre gracias al poder del Señor. Jesucristo es la verdad. Y cuando compartes la verdad con ellos, la verdad los hace libres”, dijo Sovann.
La fe de estos niños contrasta fuertemente con el mundo que los rodea. En las calles de Camboya, nunca están lejos de un templo, y se ven constantemente rodeados por signos de idolatría. Sin embargo, el entorno no aplasta su valentía. Han sido liberados por causa del Evangelio de Jesucristo, y ahora comparten su fe con sus padres y sus amigos.
“Me llena de alegría ver este testimonio. Ellos tendrían que estar sin esperanzas por causa del mundo. Pero, en cambio, ahora tienen esperanza. Son felices y quieren compartir esta felicidad con sus amigos”, afirmó Sovann. “Ellos comparten a Jesús porque es el milagro de su propia vida”.

Sovann ora pidiendo que Operation Christmas Child y La Gran Aventura conviertan a las generaciones de camboyanos en seguidores de Cristo.
*Nombre cambiado por seguridad






