Tras el paso del tifón Sinlaku, la gente de Saipán y de Tinian descansa en la fidelidad de Dios mientras Samaritan's Purse trabaja en las islas en el nombre de Jesús.
Mientras el raudal de la tormenta hacía estragos en la pequeña isla de Saipán, Aega le suplicó a Dios que la salvara.
“Me aferré a Dios durante 72 horas”, relató. “Rogaba no morir aquí, en mi sala de estar, y Él contestó esa oración”.
El supertifón Sinlaku rugió desde el norte sobre su vecindario en la ladera, recordó ella, y regresó desde el sur al día siguiente. Los vientos de 150 millas por hora (240 km/h) lanzaron el techo de su vecino contra su casa. Ella fijó toallas sobre sus ventanas en un intento inútil por frenar la furia de la tormenta. Los cristales de las ventanas se hicieron añicos y las puertas delanteras se abrieron de golpe, enviando desechos al interior de su casa. Durante el caos de la gigantesca tormenta, algo golpeó el costado izquierdo de Aega y le rompió la costilla superior.

La angustiosa experiencia de Aega durante el tifón Sinlaku dejó su vida hecha un desastre. Pero en nuestra clínica, encontró la sanidad para su cuerpo y su alma.
“Lo único que podía hacer era orar, a pesar de que hacía mucho tiempo que no hablaba con Dios”, dijo ella. “Lloré más que en toda mi vida. No sé qué tan fuerte he llorado”.
Apenas unos días después, la madre soltera tuvo que volver a trabajar en el aeropuerto para coordinar los vuelos de emergencia y socorro. Mientras estaba en su escritorio con vista hacia la pista de aterrizaje, vio que llegaba el avión de Samaritan’s Purse que traía suministros de ayuda y esperanza a la isla azotada.
Tratamiento para el dolor, sanidad para el alma
Usando nuestro avión 767, el más grande de nuestra flota, Samaritan’s Purse llevó ayuda de emergencia a Saipán, la isla principal de las Marianas del Norte en el Pacífico occidental. Nuestro avión realizó dos transportes aéreos al distante territorio estadounidense, primero el 18 de abril y, nuevamente, tres días después. Ahora también estamos sirviendo a los sobrevivientes del tifón en la vecina isla de Tinian, donde viven aproximadamente 2000 personas.
Para apoyar a la infraestructura médica de la isla, montamos una clínica ambulatoria y la dotamos de personal para que atienda las necesidades médicas básicas y reponga las prescripciones vitales. Además, creamos tres instalaciones para la reapertura de clínicas, para ayudar a que los pequeños centros de salud dañados vuelvan a atender a los pacientes. Y enviamos equipos médicos ambulantes a los centros de acogida para los desplazados que hay en toda la isla.

La clínica ambulatoria de Samaritan’s Purse cerca del estropeado hospital de Saipán es uno de los diversos esfuerzos médicos que hemos implementado para aliviar al desbordado sistema de salud después de la tormenta.
“We pray that, especially, the underserved and the marginalized would feel remembered and encouraged at this time,” said Sasha Thew, the medical director for the response. “And ultimately feel the love of Christ.”
Con una mueca de dolor, Aega entró en la clínica de Samaritan’s Purse agarrándose el costado. El mismo espíritu de consuelo que sintió mientras oraba durante la tormenta la desbordó cuando entró en nuestra instalación.
“Por primera vez, alguien oró por mí y, simplemente, me escuchó. Me preguntaba a mí misma: ‘¿Quiénes son estas personas?’”, dijo sobre los médicos de Samaritan’s Purse. “No solo trataron el dolor, sino que también mostraron cariño por mí como ser humano”.
Antes de marcharse con los analgésicos y otros recursos que facilitarían su recuperación, el doctor Dan Doolittle, un médico de Samaritan’s Purse, tomó sus manos. “Dios reina desde el cielo”, le recordó a ella. “Jesús está sentado en el trono y nos cuida. Él te salvó”.

Cada paciente que entra en la clínica de Samaritan’s Purse escucha el Evangelio y se ora por él. Aega se sintió abrumada por la presencia de Dios en nuestra clínica y volvió a dedicarle su vida al Señor.
Después de años lejos de Dios, el tifón hizo regresar a Aega a su Salvador. Oró y volvió a dedicar su vida al Señor al salir de nuestro hospital.
“Toda mi vida me he preocupado, pero ahora no puedo más que dar gracias a Dios porque Él envió a Samaritan’s Purse”, dijo ella. “Volveré a ir a la iglesia. Dios me ayudó y me salvó para algo”.
“No tuvo que ver con el medicamento para ayudar a mi dolor, es la oración lo que me curó”, continuó. “Gracias por traer el Espíritu de Dios a Saipán para ayudar a quienes lo necesitan”.
Dar gracias a Dios por el alivio oportuno
Además de nuestra labor médica, estamos suministrando a los habitantes agua limpia y otros tipos de ayuda transportada en avión a bordo de nuestro 767. Junto a las aguas turquesa de la isla tropical, nuestros dos sistemas de desalinización han bombeado hasta la fecha más de 15 000 galones (57 000 litros) de agua potable, y seguirán atrayendo a cientos de familias necesitadas cada día. Por medio de las iglesias asociadas hemos distribuido miles de lonas, lámparas solares y bidones; cientos de mosquiteros, y otros suministros de socorro. Decenas de grupos electrógenos son destinados para los enfermos que más necesitan la electricidad en la comunidad.

Cada día, desde la salida del sol hasta el atardecer, se forman filas en nuestros puntos de filtración en Saipán, cuando las familias de toda la isla cargan decenas de recipientes para cocinar, higienizar y beber.
“Quiero darles las gracias en nombre del pueblo de las islas Marianas del Norte”, dijo el gobernador del territorio, David Apatang, cuando visitó uno de nuestros sitios de purificación. “Este es uno de los tifones más fuertes que han golpeado a nuestras islas, y quiero agradecer a Samaritan’s Purse por servir a mi pueblo”.

El gobernador de las islas Marianas del Norte, David Apatang, visitó uno de los sitios donde filtramos el agua en Saipán. Él se acuerda de Samaritan’s Purse por nuestra respuesta a otro tifón que azotó el archipiélago en 2018.
Una de las personas que recibió un grupo electrógeno es Loida, a quien los médicos una vez le informaron que le quedaban solo tres días de vida, luego de que le diagnosticaron miastenia grave, una enfermedad autoinmune poco común. Eso fue hace 13 años.
Cuando el tifón arrancó el techo de su casa y dañó la energía eléctrica, ella volvió a temer por su vida. Depende de un nebulizador para vivir y debe refrigerar su insulina. Una semana después de la tormenta, la mujer de 63 años aún continuaba sin electricidad y se había quedado sin alternativas, hasta que supo de los grupos electrógenos de Samaritan’s Purse en una iglesia local.
El pastor Chad Taflinger, y su esposa, Ángela, de la Iglesia del Nazareno de Saipán se asociaron con Samaritan’s Purse para distribuir 10 grupos electrógenos a las personas enfermas y vulnerables de su feligresía. Identificaron a varios en su comunidad isleña que necesitaban energía eléctrica con urgencia —en algunos casos— para seguir vivos. Loida fue la primera en quien pensaron.
“Todos estos son pedacitos de esperanza que le ayudan a la gente a sobrellevar el día, y les recuerdan que la iglesia está aquí, en el lío, con ellos”, dijo el pastor Chad. “Estos objetos son facilitadores que nos permiten comunicarnos con personas que han estado aquí todo el tiempo, pero con quienes nunca habíamos hablado realmente”.

Loida (centro) da gracias a Dios por Samaritan’s Purse, por el pastor Chad (extremo izquierdo) y su esposa, Ángela (centro-izquierda). Cada grupo electrógeno distribuido viene con un bloque de energía, un alargador de 100 pies, un bidón de gasolina y aceite para motor.
Loida, una firme seguidora de Cristo, dio gracias al Señor por Su provisión.
“Este grupo electrógeno es muy importante para mí”, dijo Loida en voz baja mientras contenía sus lágrimas, “porque es mi vida la que está en riesgo”.
A su esposo, Mariano, también se le llenaron los ojos de lágrimas cuando cargó la caja pesada en el auto. Como maestro de cocina en la isla vecina, Mariano no podía irse a trabajar y dejar a su esposa, sabiendo que estaba en casa sin electricidad. El dinero era escaso. Se sentía atrapado por las presiones de la vida, hasta que intervino Samaritan’s Purse.

Chaplains from the Billy Graham Evangelistic Association bring the Gospel into conversations with islanders who are confused, anxious, and weary after the life-altering storm.
“Dios es bueno”, dijo, aliviado. “Puedo cuidar de mi familia. Puedo saber que mi esposa está a salvo”.
En cada aspecto de nuestra respuesta a las Marianas, el Evangelio es proclamado. Los capellanes de la Billy Graham Evangelistic Association están en el lugar, sembrando semillas del amor evangélico entre las personas que sufren. Alabamos a Dios por esos hombres y esas mujeres que hasta el momento han aceptado a Jesucristo como Señor y Salvador durante esta respuesta.

Ten en tus oraciones a la gente de Saipán y de Tinian mientras Samaritan’s Purse comparte la esperanza de Jesús con estas familias afectadas.
Saipán y Tinian están empezando a recuperarse, y muchas familias cambiarán para siempre por el amor de Dios, tal como lo vieron expuesto por el personal de Samaritan’s Purse. Mientras continúa nuestra respuesta, ora por la iglesia local que está enseñando y discipulando a los nuevos creyentes —y aun a los cristianos experimentados—, quienes encontraron refugio en Su presencia luego de vivir esta tormenta.





