La agricultura urbana toca corazones en Liberia

24 de abril, 2023 - Liberia

El Proyecto Edén enseña a los agricultores urbanos de Monrovia a multiplicar sus cosechas e incrementar sus ganancias. Oramos para que crezca la cosecha espiritual, en la medida que experimentan el amor y la provisión de Dios.

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Korpo se inclina hacia su tarea de arrancar malezas resistentes, mientras examina (aun atendiendo con especial cariño) los verdes inicios de una planta de pelota amarga, una variedad de berenjena que crece y es muy vendida en África Occidental.

Korpo is joined by Eden Project technical advisor, Koiwu Gayflor, as she inspects the health of tomatoes.

Korpo is joined by Eden Project technical advisor, Koiwu Gayflor, as she inspects the health of her crops.

Por ahora, el tierno cultivo parece una sandía en miniatura, pero dentro de varias semanas, Korpo celebrará las decenas de vegetales cosechados. Cuando maduren, parecerán tomates blancos. Tendrán sabor a zanahorias amargas. Los liberianos aman cocinarlas en sopas y en otras recetas.

Cuando todo esté listo para la cosecha, Korpo entregará variedades de verduras en el mercado, incluyendo coles, repollos, pepinos y tomates, los cuales en parte cultiva para repeler a la destructiva mosca blanca.

Durante el último año, aprendió a proteger sus cultivos, a multiplicar sus réditos, a convertir su pequeño terreno en un emprendimiento comercial, a la vez que alimentó a su familia con los nutrientes de alta calidad que crecieron a dos pasos de su casa.

Korpo, madre soltera de dos hijos, se enorgullece del trabajo de cultivar alimentos para su familia.

Korpo, madre soltera de dos hijos, se enorgullece del trabajo de cultivar alimentos para su familia.

Es una de las decenas de estudiantes de nuestro Proyecto Edén en Monrovia, un programa de huertos urbanos desarrollado por Samaritan’s Purse en Liberia, para ayudar a los agricultores que viven en la ciudad a usar los pequeños espacios cultivables para ganarse el sustento. Los estudiantes reciben capacitación, materiales, herramientas y aportes permanentes para sus huertos.

Tener productos agrícolas frescos que crecen en sus propios patios ha mejorado la alimentación y la salud de las familias que están en nuestro programa, previniendo lo que se ha convertido en un problema de malnutrición para infinidad de niños de la capital.

“Algunas familias no son conscientes de qué causa que su pequeño se enferme, pero nosotros lo vemos a diario”, dijo Daniel Ruiz, el director nacional de Samaritan’s Purse en Liberia. “Lo traen a nuestras clínicas de prevención. Su cabello ha perdido el color. El niño está apático. Eso es desnutrición. Esa fue una de las muchas razones por las que comenzamos el Proyecto Edén hace varios años”.

Las técnicas avanzadas para cultivar incrementan los réditos y permiten que los granjeros cosechen todo el año.

Las técnicas avanzadas para cultivar incrementan los réditos y permiten que los granjeros cosechen todo el año.

Nuestros alumnos también aprenden sobre importantes procedimientos comerciales y habilidades para elaborar presupuestos. Nuestros asesores los ayudan a trabajar con los vendedores locales para obtener precios justos, un desafío constante para productores como Korpo. Es común que las familias del Proyecto Edén usen las ganancias de sus producciones para pagar cuotas escolares, ropa y otros gastos importantes.

“Me siento orgullosa”, dijo Korpo. “Me hace sentir fuerte poder plantar por mí misma, generar dinero y cultivar alimentos para mi familia”.

Korpo es una madre soltera con dos hijos, que ya había hecho algo de horticultura cuando nuestros equipos la conocieron. Nuestro programa se dedica a identificar a aquellas personas que tienen necesidades económicas, tanto como alguna experiencia agrícola.

“We want to be sure they have a good site selected, access to the right elements for building good soil, and, most important, a reliable water source,” program technical advisor Koiwu Gayflor said. “A person who has already been growing will have these things and will experience greater success.”

  • Marthaline, otra participante del Proyecto Edén, se ha entusiasmado mucho con aprender mejores prácticas agrícolas. Aquí está celebrando las cosechas de tomates y de pelotas amargas.
    Marthaline, otra participante del Proyecto Edén, se ha entusiasmado mucho con aprender mejores prácticas agrícolas. Aquí está celebrando las cosechas de tomates y de pelotas amargas.

El pequeño terreno de Korpo, labrado entre su casa y el muro de un edificio de apartamentos, resultó tener la pendiente y la tierra ideal para sembrar una gran variedad de cultivos.

Junto con su conocimiento sobre la agricultura y su comercialización, la fe en el amor y la provisión de Dios también ha crecido. Está deseosa de compartir con sus vecinos las muchas cosas que aprendió a través del programa.

“Este proyecto me enseñó que Dios me hizo a mí, que Dios creó todas las cosas y que es nuestro Proveedor”, dijo ella. “Me enseñó que él es el Hortelano y que su intención es que nosotros también usemos nuestras manos en la tierra. Ahora quiero motivar a otros y enseñarles cómo hacer esto. Quiero que vean lo que únicamente Dios puede hacer”.

Gloria a Dios por el nuevo crecimiento

En otra zona de Monrovia, Teewon, un alumno del Proyecto Edén desde hace dos años, se sienta a la sombra de una palmera con su esposa, Phaelline.

Teewon (izquierda) y su esposa, Phaelline, están en su segundo año de crecimiento con el Proyecto Edén.

Teewon (izquierda) y su esposa, Phaelline, están en su segundo año de crecimiento con el Proyecto Edén.

Sus prósperas cosechas de todo el año son la prueba de que la estrategia del Proyecto Edén en este clima tropical puede tener éxito, incluso para una familia grande. Prácticamente cada centímetro cuadrado de su terreno está produciendo plantas comestibles.

“Solía costarnos mucho que creciera algo”, dijo Teewon. “La lluvia inundaba nuestros cultivos y lavaba la tierra. Luego, el sol volvía a salir y el calor mataba todo”.

Teewon puede reírse un poco de esos tiempos difíciles, porque ahora es obvio que ha superado muchos de los desafíos. Señala sus cultivos que brotan a partir de sus bolsas de fibras y a otros que crecen canteros hechos dentro de cajas.

“¿Lo ve? Ahora subimos los niveles de los canteros”, dijo. “Cultivamos en bolsas. Entonces, cuando el agua sube, no expone a la tierra. En lugar de eso, riega los cultivos por nosotros”.

Los cultivos en bolsas y los canteros elevados ayudan a controlar la calidad de la tierra y los niveles de humedad.

Los cultivos en bolsas y los canteros elevados ayudan a controlar la calidad de la tierra y los niveles de humedad.

Hasta ahora, la familia luchaba para llegar a fin de mes, ganándose la vida con un servicio de taxi y otros empleos ocasionales.

Ahora, en su segundo año de cosechas exitosas, Teewon dijo que puede pagar la educación de sus hijos.

“Doy gracias a Dios por Samaritan’s Purse”, dijo Teewon. “Yo soy un hombre de familia. Tengo muchos hijos. A través de este proyecto, mis hijos también están aprendiendo a cultivar la tierra, y esto financia una buena educación en una escuela, para que puedan forjar su propia vida”.

“Le doy la gloria a Dios. Él me dio mis manos, mis diez dedos para usarlos para trabajar la tierra. Y gracias a Dios por el Proyecto Edén. Tengo la esperanza de verme a mí mismo en el futuro con una granja más grande que esta”.

Teewon hopes to see his family's small farm multiply into a larger development.

Teewon hopes to see his family’s small farm multiply into a larger development.

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