Cuidamos con el corazón de Jesús a las madres cansadas

Atención Prenatal y Maternidad
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Nuestros equipos que sirven en la frontera entre Colombia y Venezuela atienden las necesidades físicas y espirituales de las mujeres que se preparan para la bendición de la maternidad.

Catalina* no solía saber cuándo volvería a comer su próxima comida. Le costaba mucho encontrar trabajo y no podía costear sus propias necesidades, como la comida y los medicamentos.

La vida nunca fue fácil para Catalina, ya que un cáncer que tuvo en la niñez la dejó ciega de un ojo. Sin embargo, la crisis económica de Venezuela empeoró mucho las cosas. La subida de precios, la grave falta de empleo y el sistema de salud colapsado han dejado a millones de personas, incluida Catalina, con una necesidad desesperada.

La atención médica y el ánimo espiritual que Catalina recibió en nuestra clínica maternal la ayudaron a prepararse para el regalo de la maternidad.

Catalina es una de las tantas venezolanas agobiadas que realizaron el peligroso cruce a pie hacia Colombia en busca de estabilidad económica y un futuro más prometedor. Aunque tenía la esperanza de que hubiera un nuevo comienzo para ella, su optimismo empezó a desvanecerse cuando debía hacer grandes esfuerzos para ganarse la vida vendiendo sus productos horneados.

Su situación decayó aún más cuando empezó a sentirse mal y no sabía a quién recurrir en busca de ayuda.

Catalina se sintió aliviada cuando alguien le dijo que Samaritan’s Purse había instalado una clínica médica móvil no muy lejos de donde ella vivía. Nuestro personal la recibió afectuosamente y le hizo saber que estaban allí para cuidarla en el nombre de Jesús.

A partir de sus síntomas físicos, nuestro personal le recomendó que se hiciera una prueba de embarazo. Catalina quedó estupefacta: el resultado fue positivo.

Aceptar el regalo de la maternidad

“Cada bebé es un regalo de Dios. Nuestro objetivo es proteger la vida siempre. Atendemos con el corazón de Jesús”.

Candy Velásquez

Nuestro equipo del centro móvil de salud derivó a Catalina a una clínica maternal de Samaritan’s Purse, donde recibió de forma gratuita atención prenatal y posparto.

Las consejeras de Samaritan’s Purse en cada clínica enseñan a las mujeres prevención contra la violencia de género y cómo mantenerse a salvo cuando cruzan las fronteras peligrosas.

Allí tendría la oportunidad de asistir a demostraciones y cursos informativos para prepararse para el parto y cuidar a su recién nacido, recibir vitaminas y otra ayuda nutricional de refuerzo para su salud y la del recién nacido. Asimismo, tendría una consulta con una consejera de Samaritan’s Purse para recibir apoyo emocional.

Compartimos el Evangelio con cada mujer que llega a nuestra clínica, que tiene la oportunidad de hacer el discipulado cristiano.

Los capellanes de las clínicas dirigen las capacitaciones sobre discipulado y comparten la Palabra de Dios.

Durante los últimos cinco años, las dos clínicas que abrimos junto a la frontera entre Colombia y Venezuela han brindado atención a más de 3500 futuras mamás y sus bebés. Atendemos a todas las personas necesitadas, pero la mayoría de nuestros pacientes son mujeres que han huido de Venezuela y no tienen dónde acudir para recibir atención médica.

Catalina se alegró al saber que nuestra clínica facilitaba tantos recursos. Pero la inesperada noticia del bebé en camino le hizo revivir recuerdos dolorosos de ocho años atrás, cuando el maltrato físico de un novio le trajo complicaciones en el embarazo, y terminó perdiendo su bebé.

El trauma de su pasado ensombreció la bendición y la emoción de la maternidad en el presente.

“Tengo miedo de ser mamá”, dijo Catalina.

Si bien era abrumador traer un hijo a su vida ya desafiante en Colombia, el apoyo que recibió Catalina en nuestra clínica rápidamente comenzó a aligerar su carga.

“Poco a poco, fui calmándome cuando llegué a conocer al personal de Samaritan’s Purse y supe qué hacen allí”, dijo ella. “Llegué con muchos problemas, pero ellos no dejaron de brindarme muchísimo apoyo. Me ayudaron a confiar en mí misma y a seguir creyendo en mí”.

El aborto es legal y de fácil acceso en todo Colombia. Los equipos de nuestras clínicas tienen el compromiso de apoyar a las mujeres como Catalina, quien eligió la vida para su hijo no nacido. Hacemos todo posible para cuidarlas y recibir a sus preciosos bebés en este mundo.

“Cada bebé es un regalo de Dios. Nuestro objetivo es proteger la vida siempre”, dijo Candy Velásquez, nuestra responsable del programa de salud en Colombia. “Ayudamos para que las madres reciban trabajo de laboratorio, ecografías, enseñanza especializada, tratamientos médicos, medicamentos, asistencia nutricional y ayuda psicológica”.

Candy Velasquez, responsable del programa de salud

Nuestro enfoque integral garantiza que las necesidades físicas estén cubiertas, y que cada madre reciba atención espiritual y escuche sobre la esperanza eterna de Cristo.

“Atendemos con el corazón de Jesús”, dijo Candy.

El embarazo de Catalina era de alto riesgo porque ella estaba gravemente desnutrida y delgada. Recibió suplementos de nuestra nutricionista, y uno de nuestros doctores trató sus otros problemas médicos. En solo tres meses, subió de menos de 90 libras (40 kilos) a casi 130 (59 kilos).

“Gracias a Dios, pude aumentar de peso. Ahora mi salud está estable”, dijo ella.

El Dr. Mario Machado, uno de nuestros cirujanos, tuvo una entrevista con Catalina en la consulta inicial. Hacia el final de su reunión, todo el comportamiento de ella había cambiado de triste y confundido a esperanzado.

El Dr. Mario Machado es un cirujano de nuestras clínicas.

“Le hablé de lo importante que es la vida y compartí acerca de la bendición que es tener un bebé”, contó él. “Me di cuenta de que no se sintió sola en ese momento. Se quedó mucho más segura y feliz con su embarazo”.

Alabado sea Dios porque Catalina tuvo un bebé varón sano. Nuestro equipo le hizo un tratamiento para la preeclampsia y le brindó atención posparto, y estamos agradecidos de que siga teniendo buena salud.

Experimentar la gracia de Dios

“La clínica fue donde realmente llegué a conocer a Dios, quien está lleno de bendiciones”, dijo ella. “Me aparté de la brujería. A lo largo de este proceso, Dios ha sido mi sanación”.

Catalina

En su infancia, Catalina creció rodeada por miembros de su familia que practicaban la brujería. Aunque había escuchado el Evangelio, nunca le había entregado completamente su vida a Cristo por la influencia que tenía su familia sobre ella.

“Yo creía en Dios, pero había una parte de mí que no vivía para Él”, dijo Catalina.

Catalina entendió el Evangelio del cual le hablaron un pastor y el personal de nuestra clínica. Por medio de estas interacciones, dijo que sintió que el Señor la atraía hacia Él.

“La clínica fue donde realmente llegué a conocer a Dios, quien está lleno de bendiciones”, dijo ella. “Me aparté de la brujería. A lo largo de este proceso, Dios ha sido mi sanación”.

Alabamos a Dios porque Catalina le entregó su vida al Señor Jesucristo y está dispuesta a seguirlo.

“Vimos que la obra de Jesús cubrió su vida”, relató el Dr. Machado. “Nosotros podemos ayudar clínicamente a remediar el dolor, pero, además de eso, hemos visto cómo la mano de Dios ha obrado en vidas que fueron víctimas del trauma, el abuso y el maltrato. Es un honor seguir a Jesús y hablar de Él con los pacientes”.

Este Día de la Madre, damos gracias por todo lo que Dios está haciendo a través de nuestras clínicas maternales en Colombia. Por favor, ora por las mujeres como Catalina que deciden traer al mundo una vida valiosa. Ora por nuestros equipos que están atendiendo las necesidades físicas, emocionales y espirituales de cada persona que llega a nuestras clínicas. Ora para que muchas mujeres más escuchen el Evangelio y vengan a la fe en el Salvador.

*Se cambió el nombre por seguridad

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