Una unidad médica móvil de Samaritan’s Purse en Ucrania brinda atención médica en lugares donde los hospitales y las farmacias son escasas.
Una lesión de columna determinó la curvatura de su vida.
A los ocho años, Oksana* sufrió un accidente que aún hoy requiere visitas periódicas de médicos profesionales.
Actualmente, a sus 66 años, las visitas se han vuelto más difíciles. Su pueblo natal en el este de Ucrania está a siete millas (once kilómetros) del hospital más cercano, no cuenta con farmacias y ofrece solo transporte público esporádico hacia estos servicios indispensables. Cuando la guerra estalló hace más de cuatro años, dificultó más aún encontrar atención médica.
Fue entonces cuando sus vecinos le dijeron que una unidad médica móvil de Samaritan’s Purse estaba llegando a su comunidad.
“De inmediato me invitaron a consultar a un médico de cabecera”, contó Oksana sobre su primera visita a la unidad médica móvil. “Controlaron mi presión arterial, me hicieron análisis, me escucharon con atención, me indicaron un tratamiento y me dieron los medicamentos que necesitaba”.

El equipo médico móvil le hizo análisis a Oksana y le entregó los medicamentos que ahora le permiten, en cambio, gastar su escasa pensión en comida y servicios.
Durante los meses siguientes, Oksana visitó en nueve oportunidades a nuestros médicos, enfermeras y capellanes, y su estado de salud mejoró considerablemente. Los medicamentos gratuitos le permiten destinar su pensión de 55 dólares a servicios y alimentos.
Ayuda médica y espiritual en medio de la guerra
Le contó al personal de la clínica que, hace 58 años, cuando se cayó de un cerezo, se lastimó la columna vertebral y perdió temporalmente el habla. Pero, alabado sea Dios, ella pudo recuperar esta habilidad al convertirse en una persona adulta. Se mudó al Este, a dos horas de donde vivía, se casó y tuvo dos hijas, pero se vio obligada a cuidarlas sola cuando su esposo cayó en el alcoholismo.

Oksana compartió con los empleados de la unidad médica móvil cómo se cayó de un cerezo cuando tenía 8 años y sufrió una lesión de columna que, desde entonces, ha afectado esporádicamente su capacidad de hablar.
Sin embargo, hace once años su lesión de columna generó otro episodio que, una vez más, le impidió hablar. Durante la década siguiente, los sonidos y las palabras regresaron paulatinamente a su lengua, pero se le volvió físicamente difícil poder realizar sus labores diarias. Las consultas regulares con los especialistas del habla y los traumatólogos fueron de ayuda, pero con el conflicto nacional y las dificultades económicas, tuvo que discontinuar las consultas.
“En los lugares donde los hospitales han sufrido daños, el acceso es limitado y el miedo es constante. La unidad médica móvil operada por Samaritan’s Purse ha llegado a ser algo más que una clínica. Se convierte en un puente hacia el cuidado”, relató Andrew Sims, responsable de desarrollo de programas en Ucrania. “Al acercar el tratamiento directamente a los afectados por la guerra en Ucrania, este esfuerzo no solo restituye la salud física, sino también un sentido de seguridad, compasión y un avance para el Evangelio en medio de la crisis”.
Uno de los milagros de Dios
Últimamente, Oksana tiene esperanza.
“Antes trataba de soportar mi enfermedad, porque viajar a la ciudad era difícil. Ahora puedo contar con ayuda constante, gracias a Dios”, dijo Oksana, aludiendo a su fe cristiana de muchos años.
Apenas el año pasado, mientras el conflicto continuaba, Oksana fue bautizada y así selló su compromiso con Jesucristo. También compartió su confianza en Él con las generaciones futuras de su familia, incluidas sus hijas, su yerno y su nieto, que ahora asisten todos a la iglesia y leen la Biblia.

Oksana alaba a Dios por las prestaciones que recibió en la unidad médica móvil, lo cual para ella es un milagro, porque le brindaron atención física como espiritual.
Para Oksana, las visitas a la unidad médica móvil le brindaron mucho más que un tratamiento físico. Las oraciones del capellán y la sinceridad de los doctores hablaron por sí mismas cuando estuvieron dispuestos a hacer el viaje a su pueblo en medio de condiciones difíciles.
“Esto es para mí uno de los milagros de Dios en mi vida”, afirmó ella. “Mis hijas dicen que pueden ver que ya me siento mucho mejor”.
Desde 2024, más de 6000 pacientes recibieron consultas ambulatorias en nuestras unidades médicas móviles en Ucrania. Por favor, ora para que cada persona que el equipo atienda experimente la respuesta a las oraciones de Oksana: “Oro para que, a través de Samaritan’s Purse, las personas sientan el amor y el cuidado de Dios, especialmente, los que aún no creen en Jesucristo”.
*Nombre cambiado por seguridad





