Alabado sea Dios, que continúa obrando a través de Operation Heal Our Patriots para sanar matrimonios y transformar vidas.
Una recepción de héroes no es lo que esperaban las parejas de militares cuando llegaron a Samaritan Lodge Alaska. Sin embargo, descendieron del avión ante una muchedumbre de miembros del personal, voluntarios, capellanes y pobladores locales que agitaban banderas estadounidenses mientras esperaban para saludarlos.

Las parejas fueron recibidas como héroes en Samaritan Lodge Alaska.
El sargento del ejército Chad Kleist y su esposa, Tamara, sabían desde hacía un tiempo que algo estaba faltando en sus vidas. Cuando aterrizaron en nuestro alojamiento rodeado por la naturaleza, esperaban tal vez haber llegado al lugar donde finalmente lo encontrarían.
Confiar en Jesús como Salvador
Chad y Tamara se inscribieron en Operation Heal Our Patriots porque les urgía fortalecer su matrimonio y acercarse más uno al otro. Aunque sus seis años de casados les habían traído muchos momentos felices, también habían estado colmados de pruebas.

Chad y Tamara se inscribieron en Operation Heal Our Patriots en busca de esperanza para sus vidas y su matrimonio.
“Estaba llegando a mi punto límite”, dijo Chad.
Él padece estrés postraumático y disociación, efectos residuales de una carrera militar de 18 años que incluyó despliegues a Irak, Kuwait y Afganistán. Tamara perdió un embarazo y debe lidiar con la ansiedad. Además, tuvieron que aprender a vivir como una familia ensamblada.
En ocasiones, Tamara se ha planteado la religión y la fe, pero le costaba entender por qué un Dios amoroso había creado a su hijo para que naciera autista y sin la posibilidad de comunicarse verbalmente. “Yo quería ser una mamá chofer y que mi hijo me dijera: ‘Mami, te amo’”.

La pareja volvió a consagrar su vida y su matrimonio a Dios.
Tanto Tamara como Chad estaban abiertos a creer en un poder superior y sabían que necesitaban ayuda para seguir superando con perseverancia los retos de la vida. “Seguíamos buscando algo, pero no estábamos seguros de qué era”, dijo Tamara.
La primera noche de su semana en Alaska, la pareja pidió reunirse con nuestros capellanes. “Sentí que podía ser sincera en cuanto a mis preguntas y mis dudas”, dijo Tamara.
A veces, puede parecer que es demasiado tarde para comenzar algo nuevo, pero nunca es tarde. Ahora lo sé. Cuando vayamos a casa, Dios será nuestro centro.
Los capellanes les explicaron el Evangelio de Jesucristo. Compartieron con ellos la esperanza eterna que viene cuando creemos en Él como Señor y Salvador. Usaron las Escrituras para asegurarles que su hijo fue creado a la imagen de Dios y que tiene un propósito en Su reino.
“Esa noche le entregamos nuestro corazón a Jesús”, dijo Chad. “Es un comienzo totalmente nuevo para nosotros. Esta vez, vamos a hacerlo con Jesús”.
Tamara sabe que, aunque sus problemas no desaparezcan, confiarán en que el Señor caminará con ellos y les dará la fuerza para soportar. “A veces, puede parecer que es demasiado tarde para comenzar algo nuevo, pero nunca es tarde. Ahora lo sé”, afirmó.

Los Kleist experimentaron la nueva vida en Cristo durante el tiempo que estuvieron en Alaska, y ambos se bautizaron en el lago Clark.
Tamara y Chad fueron bautizados en el lago Clark al final de la semana. También volvieron a consagrar su matrimonio a Dios y renovaron su mutuo compromiso en una ceremonia especial.
“Cuando vayamos a casa, Dios será nuestro centro”, dijo Tamara.
Compromiso renovado
Alabado sea Dios porque los Kleist fueron una de las cuatro parejas que renovaron sus votos matrimoniales durante la semana del 24 al 29 de mayo. A ellos se sumaron el infante de Marina Freightlin Cox y su esposa, Caitlin. Se interesaron inmediatamente en Operation Heal Our Patriots, después de enterarse por medio de unos amigos que habían venido al Samaritan Lodge Alaska anteriormente.

Los Cox fueron a Alaska en medio del dolor y con la esperanza de que Dios afianzara su matrimonio y su familia.
Se habían inscrito varias veces antes, así que, cuando este año fueron admitidos, Caitlin se sintió abrumada por la emoción. “Obviamente, me eché a llorar cuando recibí la llamada”, dijo Caitlin. “Era el momento adecuado”.
Caitlin había estado hospitalizada por una enfermedad grave y no hacía mucho que se había recuperado, cuando se enteró de que irían a Alaska. En los últimos años, experimentó el dolor de perder tres embarazos y el duelo por la muerte de varios miembros cercanos de la familia. La pareja y su hija también estaban tristes por haber perdido a las mascotas familiares de toda la vida. “Los últimos años han sido duros”, dijo ella.

Caitlin y Freightlin sabían que querían hacer algo especial en honor a su décimo aniversario de casados. Cuando supieron que podrían participar de una ceremonia de renovación de votos matrimoniales durante su estadía en Alaska, “fuimos los primeros en apuntarnos”, contó Freightlin.
La pareja compartió que fueron a Alaska para dar pasos intencionales para crecer en su relación. “Necesitábamos más herramientas para nuestra caja de herramientas”, dijo Caitlin.
Es un reinicio antes de que comencemos este capítulo nuevo. Estamos agradecidos por la oportunidad.
El deseo de proteger un matrimonio sano está en parte impulsado por la determinación de sacar adelante una familia en un entorno distinto al que vivieron durante su infancia. Freightlin pasó por diferentes hogares de acogida y no tuvo modelos a seguir ni mentores positivos. Los padres de Caitlin discutían tan a menudo que, a veces, ella ni siquiera quería estar en su casa.
Caitlin era una madre soltera cuando conoció a Freightlin. Desde el principio, la pareja se comprometió a criar a la niña en un hogar amoroso y estable, lo cual significó trabajar juntos para entender las dificultades que enfrentaba Freightling tras haber sido herido en Irak.
Freightlin batalla con una lesión cerebral traumática que sufrió durante la explosión de un artefacto explosivo improvisado y además padece de dolores de rodilla y de hombro. Su rostro chocó contra el volante durante la explosión y necesitó una cirugía reconstructiva. También tiene estrés postraumático y ansiedad.

Caitlin y Freightlin renovaron su compromiso matrimonial y familiar ante Dios.
En Alaska, Caitlin también recibió ánimo cuando estuvo con otros cónyuges de militares que compartieron experiencias similares. “Ser esposa de un militar es muy singular. La gente no suele entenderlo”, dijo ella. “Aquí no me siento como si estuviéramos rodeados por un montón de desconocidos. Hay personas con las cuales puedo hablar y que lo entienden”.
Caitlin y Freightlin se emocionaron al compartir con las otras parejas de militares que, tras una década de sufrimiento y decepción, esperan un bebé para fines de este año. La oportunidad de pasar un tiempo en Alaska para fortalecer su matrimonio y renovar sus votos llegó en el momento justo.
“Es un reinicio antes de que comencemos este capítulo nuevo”, dijo Freightlin. “Estamos agradecidos por la oportunidad”.







