Iglesias reconstruidas resplandecen EN SUDÁN Y SUDÁN DEL SUR
Las iglesias destruidas por la guerra en Sudán del Sur y Sudán fueron reconstruidas hace años por Samaritan’s Purse. En la actualidad, siguen creciendo, afianzándose y alcanzando a sus vecinos con el Evangelio.
El sol brilla entre las frondas de las palmeras y los árboles de mango, antes de iluminar la cruz puesta en lo alto del campanario de la Africa Inland Church en Yei, Sudán del Sur, uno de los pocos edificios de cemento de la ciudad. El polvo que levantan los pies descalzos de los niños, que pasan a toda velocidad, se arremolina en el aire mientras las voces de la alabanza resuenan en suajili, árabe y la lengua materna de la región, el kakwa. Es sábado a la tarde, y el coro juvenil está ensayando para el servicio dominical.
“No hay nadie como Él”, canta el grupo, alternando idiomas en cada estribillo. “La gracia de Dios es suficiente. Vivimos porque el Todopoderoso es nuestro protector. No hay nadie como Él”.
El pastor James Loruba se sienta junto al grupo de cantores jóvenes, de los cuales ninguno había nacido todavía cuando él se sumó a la iglesia en 1989. La edad empaña su vista, pero el pastor veterano no ha olvidado dónde —y a través de cuántas pruebas— Dios lo trajo a él y a su iglesia.
1983–2005
Segunda guerra civil sudanesa
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Después de una década de paz, la mayoría islámica del norte busca implementar la ley islámica en el país, lo que inicia otra guerra civil con el sur. Los cristianos son perseguidos y asesinados, mientras que el hambre, la enfermedad y la falta de ayuda cobra la vida de cientos de miles de personas.
“Samaritan’s Purse me conoció aquí mismo. Trabajaron con nosotros para construir una iglesia".
“En este lugar, antes había puros mangos”, cuenta él, extendiendo los brazos y recorriendo con la mirada donde ahora hay una iglesia y una escuela. Un grupo de estudio bíblico infantil recita versículos de memoria, sentado en círculo cerca del coro juvenil. Madres de la iglesia cantan a todo pulmón cantos de adoración en un concierto cercano. “Y nos reuníamos debajo de aquel árbol”. Los brazos del pastor se detienen, y señala directamente hacia el único árbol que queda en una esquina del terreno.
“Pero cuando vino la guerra”, sus brazos caen, “todos huimos hacia el matorral. Ninguna bala me alcanzó, pero muchos murieron”. El pastor Loruba relata que, décadas atrás, las fuerzas del gobierno bombardearon sin piedad su pueblo y enviaron a despiadadas milicias musulmanas para que masacraran a la población local. Él y muchos otros huyeron mientras los rebeldes contraatacaban. Cuando la región fue liberada, tras años de conflictos sangrientos, el pastor Loruba dice que regresó a casa, donde encontró cráteres de bombas en la tierra, un pueblo reducido a cenizas y las sepulturas de los amigos que había perdido.
Vuelve a levantar su brazo, señala el suelo que está a sus pies y esboza una sonrisa: “Pero Samaritan’s Purse me conoció aquí mismo. Trabajaron con nosotros para construir una iglesia”.
Reconstruimos la iglesia perseguida
A través de desiertos, pantanos, selvas y montañas, Samaritan’s Purse reconstruyó 512 iglesias en Sudán del Sur y Sudán desde 2006 hasta 2012, luego de que el país —que en otro tiempo estuvo unificado—, soportara décadas de un conflicto brutal. Ahora, Samaritan’s Purse trabaja con muchas de estas iglesias para servir a la región como las manos y los pies de Jesucristo.
Desde nuestra oficina nacional en Yuba, y por medio de los equipos que hay en diversas subbases asociadas con las congregaciones locales, nos ocupamos de las necesidades permanentes proveyendo comida, agua, medicamentos, capacitaciones sobre medios de vida y, lo más importante, oportunidades para que las familias que sufren vivan la esperanza que solo puede encontrarse en el Evangelio de Jesucristo.
En una región aún marcada y sumida en el conflicto armado, las iglesias de Sudán y Sudán del Sur sirven con valentía y audacia como puestos avanzados que ofrecen esperanza y paz en el nombre de Jesús.
Congregaciones como estas estuvieron entre las numerosas víctimas sufridas durante aquellos de tanta violencia. Las iglesias hechas de barro y pasto fueron derribadas, demolidas, completamente quemadas y eliminadas por las milicias despiadadas que intentaron erradicar el cristianismo del país. Las guerras que duraron dos décadas, desde mediados de 1950 a 2005, mataron a unos tres millones de personas. Muchos niños fueron secuestrados y vendidos como esclavos, o reclutados a la fuerza para pelear contra sus propias comunidades.
Incluso antes de que llegara la paz, Dios hizo que Franklin Graham presentara una petición al entonces líder de Sudán, Omar al-Bashir, para que permitiera que Samaritan’s Purse ayudara a los cristianos de Sudán a reconstruir las iglesias que su gobierno había destruido. El dictador lo escuchó.
Diciembre 2003
Franklin Graham se reúne con el dictador sudanés para hablar sobre la reconstrucción de las iglesias destruidas
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El presidente de Samaritan's Purse, Franklin Graham, se reunió primero con el entonces líder de Sudán, Omar al-Bashir, para solicitarle permiso para comenzar la reconstrucción de las iglesias que él y sus fuerzas habían destruido. Graham también solicitó libertad religiosa para el pueblo sudanés ante al-Bashir en reuniones celebradas en 2007 y 2009.
“La iglesia estaba siendo atacada, y nosotros los defenderíamos”, dijo Graham, el presidente de Samaritan’s Purse. “Pensaron que podrían erradicar a la iglesia destruyendo el edificio, pero la iglesia no es un edificio; la iglesia es la gente, los seguidores de Cristo. Yo quería que esos seguidores supieran que los acompañábamos al reconstruir aquellas iglesias”.
“En tiempos de lágrimas, alguien estuvo presente y dijo: ‘No están solos. Yo estaré con ustedes’. Eso es lo que ha hecho Samaritan’s Purse”.
James Lagos Alexander, de la Africa Inland Church (AIC) en Sudán del Sur, fue uno de los líderes de la iglesia nacional que acompañó a Graham cuando se reunió con al-Bashir en 2003.
“En aquel momento, la gente huía de Sudán, pero Franklin vino aquí”, dijo Alexander. También contó que su propia iglesia fue destruida en Nochebuena durante la guerra. “Las iglesias de Sudán habían estado clamando, cuando Dios escuchó nuestro llamado y envió a Franklin Graham para que nos acompañara a presentar nuestra voz ante el presidente. En tiempos de lágrimas, alguien estuvo presente y dijo: ‘No están solos. Yo estaré con ustedes’. Eso es lo que ha hecho Samaritan’s Purse, y las próximas generaciones no olvidarán este esfuerzo. Nuestro temor se convirtió en júbilo”.
Mira un cortometraje sobre nuestra labor en los Sudanes.
En los albores del Acuerdo General de Paz, firmado entre las partes en conflicto en 2005, Samaritan’s Purse comenzó a reconstruir las iglesias a lo largo de la región herida. En las aldeas esparcidas por un territorio más grande que el estado de Texas, se erigieron después de la guerra algunas de las primeras estructuras de cemento, donde Samaritan’s Purse construyó iglesias.
Enero 2005
Se firma el Acuerdo General de Paz para poner fin a 22 años de guerra
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El Acuerdo General de Paz se firma entre el Ejército de Liberación del Pueblo Sudanés (SPLA) y las Fuerzas Armadas Sudanesas (SAF), dando inicio oficialmente al proceso de creación de un Sudán del Sur independiente. La región se encuentra en ruinas, con escasa infraestructura en pie.
En cada caso, los miembros de la congregación recopilaron arena, piedras y otros materiales cercanos, mientras que nosotros llegamos con el cemento y los conocimientos técnicos de ingeniería para poner los cimientos y establecer la estructura, y añadir vigas de acero y chapas metálicas a los techos.
Una nueva generaciÓn edificada sobre la Roca
Mientras el pastor Loruba se sienta en su silla, el pastor Joseph Laila, un hombre mucho más joven, toma asiento al lado de él. Cuando Samaritan’s Purse terminó de construir la iglesia en el año 2007, el pastor Laila recién se había sumado a congregación como un joven del coro. Ahora es el pastor principal.
“Él es mi padre espiritual” dice el pastor Laila sobre el pastor Loruba, con una mano apoyada sobre su hombro. “Recuerdo que vi lo enérgica que era la iglesia cuando yo me sumé y fui bendecido. Aunque en ese momento no lo sabía, Dios estaba preparándome para que llegara a ser el líder de la iglesia".
El pastor Laila condujo a la iglesia durante una nueva guerra en 2016. Mientras él y su congregación disminuida estaban rodeados por el conflicto, el pastor Laila dice que las personas se refugiaron en el edificio de la iglesia que había construido Samaritan’s Purse, gracias a “la cruz, las puertas de acero y la estructura de cemento”. Se sentían a salvo bajo su techo.
2013–2018
La guerra civil sursudanesa
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Tan solo dos años después de la independencia, Sudán del Sur se sumió en una guerra civil a gran escala entre el gobierno y diversas fuerzas de oposición. Tras la firma del tercer y último alto el fuego en 2018, casi medio millón de sursudaneses habían muerto, muchos de ellos por inanición y enfermedades, más que por el conflicto en sí.
La iglesia creció en número y en fortaleza. Además, se multiplicó cuando dos miembros se fueron a comenzar sus propias iglesias. En los últimos años, la iglesia construyó una escuela que educa a cientos de alumnos, incluido un grupo de huérfanos con becas completas, que perdieron a sus padres en la guerra.
“Si Cristo no está en ti, no vas a valorar a otro ser humano. Por lo tanto, trajimos este concepto y lo implementamos en nuestra escuela primaria. Todos los alumnos son discipulados todos los días”, dijo el pastor Laila. “Lo que los hará mejores líderes es la educación en Cristo”.
Lo que comenzó como una reconstrucción ha crecido hasta convertirse en una congregación floreciente que ilumina el camino de los jóvenes en su comunidad de Yei.
Por favor, considera en oración la posibilidad de sostener la obra constante de Samaritan's Purse en los dos Sudanes.

